Miguel Ángel Blanco .  Biblioteca del Bosque

Real Academia de España, Roma


Museo Arqueológico Nacional Museo de Arte Romano de Mérida Academia de España en Roma



REAL ACADEMIA DE ESPAÑA, ROMA. Octubre – noviembre 2019

exposiciónLapis specularis. La luz bajo tierra



En Roma, se suma al proyecto la Real Academia de España, que cede sus salas y que ha brindado al artista la oportunidad de dialogar con su colección de piezas arqueológicas y vaciados históricos y de intervenir en el templete de Bramante. En la primera de las dos salas de la Academia que ocupa la exposición se muestran, en un conjunto de vitrinas, esos libros-caja en los que ha puesto en juego la transparencia, la capacidad reflectante, la geometría de las formaciones minerales, no solo de lapis sino de otras formas de yeso cristalizado como la selenita y el espato de Islandia, cada una con sus características y sus leyendas. Son todas vehículos para viajar a la Luna y al Centro de la Tierra, o para atravesar mares brumosos; ofrendas que se hunden en las aguas; herramientas de comunicación con los muertos y con los dioses del inframundo. Cristales que imaginan orografías y con los que se erigen templos diáfanos. En torno al lapis specularis, lo orgánico y lo inorgánico interactúan mágicamente.
En la segunda sala, las arcas (cajas, en latín) de hierro que contienen lajas de lapis, se relacionan con algunas de las más bellas piezas de la colección de la Real Academia de España. El artista crea un juego de miradas que nos remite a la función primordial del lapis en la arquitectura romana: dar entrada a la luz y facilitar la visión, en el interior y hacia el exterior. Los ojos vacíos de Afrodita y Eros, en una herma doble cuyo original se conserva en el Museo del Prado, se dirigen a sendas arcas verticales que les abren ventanas, mientras que la versión romana de la diosa del deseo, Venus, apoyada en un delfín que rememora su nacimiento de la espuma del mar, dirige su mirada a un tondo de lapis, un espejo subterráneo. Además, una antorcha en relieve “ilumina” cuatro arcas que resplandecen ante el fuego antiguo.
En el templete, cuya estructura circular deriva del tholos griego, la energía de los círculos concéntricos de escalones, columnata y muros, se condensa en un disco de lapis specularis que cubre el óculo que comunica la iglesia con la cripta, en línea con la apertura, también circular, sobre el lugar en el que la tradición dice que se plantó la cruz de San Pedro. La luz atraviesa el disco desde el subsuelo, generando un resplandor selenítico que enfatiza el carácter sacro y ctónico del templo, devolviéndolo a los cultos paganos. Sobre la escalinata de acceso, se han esparcido escamas de lapis para evocar uno de los usos romanos del mineral, que engalanaba los suelos en las celebraciones públicas y privadas más fastuosas.

Organiza: Instituto Cervantes, Real Academia de España en Roma, Subdirección General de Promoción de las Bellas Artes del Ministerio de Cultura y Deporte.

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